LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS ANTE EL RETO DE LA INVERSIÓN EN I+D

LAS EMPRESAS ESPAÑOLAS ANTE EL RETO DE LA INVERSIÓN EN I+D

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Estamos en un momento clave para el desarrollo de las empresas innovadoras en España en el que debemos preservar y fortalecer los instrumentos de los que disponemos

La Comisión Europea acaba de publicar su estadística de innovación 2020, que sitúa a España en un nivel «moderado», por debajo de la media de la Unión Europea, lo que la coloca en el puesto 14 de los 27 países que recoge el ránking anual.

No obstante, hay datos para el optimismo si repasamos los cambios que se han producido en este ámbito durante los últimos diez años. Concretamente, España ha recortado la distancia para la convergencia con los países avanzados en cuanto a la reducción de la dependencia empresarial de la inversión pública que se viene produciendo desde 2014. Así lo recoge el último informe Cotec, donde la ratio de inversión privada sobre la inversión total pasó del 53,3% en 2016 al 56,8% en 2018.

Entre las medidas que han contribuido a este crecimiento, destacan los instrumentos de capital y la Compra Pública Innovadora, creados en 2011-2012 con excelentes resultados, pero también la más reciente de 2016, denominada estructuración fiscal.

La situación empresarial actual hace que la estructuración fiscal sea una herramienta atractiva para la inversión privada. Esta herramienta permite un nuevo enfoque fiscal para la inversión de beneficios empresariales, más ágil y que hace de la apuesta por la inversión en I+D una fórmula con mayor rentabilidad financiero-fiscal para los inversores. De esta forma, por cada euro que se deja de ingresar en la Agencia Tributaria, se atraen 1,07 de inversión privada en I+D, como reflejan diferentes estudios.

Tras cuatro años de trayectoria y en la actual situación de alto endeudamiento estatal, la estructuración fiscal se presenta ahora como uno de los instrumentos más útiles para fomentar la innovación empresarial. Las políticas fiscales pueden contribuir a incrementar la inversión en I+D de las empresas y servir como impulsoras de la innovación en España, no solo generando valor económico a través de una mayor competitividad de nuestras empresas, sino contribuyendo a la resolución de retos sociales y de sostenibilidad.

Junto a éste, otros instrumentos están fomentando la innovación, como es el caso de la Compra Pública Innovadora, que ha movilizado más de 330 millones de euros entre 2011 y 2018; o el crecimiento del capital privado, que ha aumentado más del 300% sus inversiones en capital riesgo tan solo en la ciudad de Madrid. Este último dato ha contribuido a crear un ecosistema innovador cercano a las 4.000 start up que también se ven apoyadas a través de las mejoras fiscales para los business angels. Para que España pueda seguir escalando posiciones, se necesita el uso de todas las opciones disponibles.

El escenario de un endeudamiento público disparado y un débil margen fiscal hace de la movilización de la inversión privada -en particular, del ahorro y beneficios empresariales- un factor clave para aumentar la inversión en I+D, puesto que la capacidad de apoyo público se verá limitada y no todos los ámbitos de la actividad empresarial mostrarán la misma capacidad inversora.

Estamos en un momento clave para el desarrollo de las empresas innovadoras en España. Tenemos que potenciar las fortalezas que tanto esfuerzo han requerido, a fin de recoger sus frutos y conseguir una recuperación vigorosa basada en el conocimiento y en la innovación, no sólo tecnológica, en colaboración con la inversión privada que tanto debemos preservar.

 

Más información: https://www.expansion.com/economia/2020/07/06/5eff6faf468aeb6d528b4636.html

 

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