North reúne en Madrid y Barcelona a líderes del ámbito empresarial para repensar el rol estratégico de producto digital

North reúne en Madrid y Barcelona a líderes del ámbito empresarial para repensar el rol estratégico de producto digital

North reunió a líderes de grandes compañías para refl exionar sobre el nuevo rol estratégico de producto digital. El foco: conectar experiencia de usuario, datos e IA con impacto real en negocio.

Los días 25 y 26 de febrero, North celebró en Madrid y Barcelona una nueva edición de Atrium bajo el título “Producto digital como palanca de negocio: pensando en producto, hablando en negocio”. El encuentro reunió a responsables de compañías como IKEA, Telefónica Innovación Digital, ING, Mutua, Desigual, Allianz, Schneider Electric, Wallbox, o Banco Sabadell, entre otras, con un objetivo común: repensar el rol estratégico de Producto Digital dentro de las organizaciones.

Más allá de las particularidades de cada sesión, ambas conversaciones convergieron en una serie de insights compartidos que reflejan el momento que atraviesan las compañías.

Producto es negocio. Experiencia es valor.

Producto ya no es ejecución digital; es defi nición de valor. No se trata de lanzar webs o apps, sino de diseñar propuestas que impacten directamente en ingresos, efi ciencia y riesgo.

La experiencia no es una capa estética, sino un mecanismo de conversión y confi anza. Las primeras impresiones generan comprensión y compromiso. Si la experiencia no se conecta con impacto económico, queda fuera del marco estratégico.

Influir exige hablar el idioma de la empresa.

Tener datos no es suficiente. Hay que hacer que pesen en la mesa de decisión. Aportar información diferencial facilita y acelera decisiones.

Influir no consiste en defender una solución, sino en alinear criterios antes de que la solución exista. Y para ello es imprescindible entender qué variable está defendiendo quien decide. Revenue, coste, riesgo o velocidad son el lenguaje común. Si no se mapean incentivos, el debate ocurre en el vacío.

La adopción es sistémica, no táctica.

La transformación no depende de un roadmap ni de un sponsor aislado, sino del ecosistema organizativo. El trabajo interdisciplinar entre negocio, tecnología y data no es opcional: es condición necesaria.

La madurez de Producto llega cuando deja de reaccionar a problemas defi nidos por otros y empieza a definir qué problemas importan realmente. En ese punto, pasa de ejecutor a driver de decisión.

También se puso sobre la mesa una realidad incómoda: en ocasiones, el ego mantiene proyectos vivos incluso cuando ya no generan valor. El reto no suele estar en el “cómo”, sino en el “qué” y el “por qué”.

Producto es sistema, no interfaz.

La conversación amplió el perímetro de lo que entendemos por producto. La experiencia de cliente es producto. La atención al cliente es producto. La comunidad, la comunicación e incluso el canal forman parte del sistema.

En mercados dominados por el precio, el digital tiende a convertirse en commodity. La diferenciación real ocurre en la experiencia y en la construcción de marca. Si la empresa no construye su narrativa, el cliente la construirá fuera.

IA: cambia cómo trabajamos y qué construimos.

La inteligencia artificial atraviesa este contexto como un cambio estructural. Está transformando simultáneamente la forma de trabajar (mejorando eficiencia en código, gestión de producto o research) y la naturaleza del producto final.

La ventaja competitiva no reside en usar IA de forma puntual, sino en integrar un mindset de IA en la cultura de producto, rediseñando procesos, prioridades y criterios de decisión.

Las conclusiones de Atrium en Madrid y Barcelona apuntan a una misma dirección: el producto digital se convierte en palanca de negocio cuando logra alinear experiencia, datos, incentivos y cultura organizativa, ocupando un lugar central en la estrategia empresarial.

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Artículo publicado el 06/03/2026