Inge Kormelink, CEO Grupo Tambre

Inge Kormelink, CEO Grupo Tambre

Grupo Tambre es una compañía española de reproducción asistida fundada en Madrid en 1978. Bajo el liderazgo de su CEO, Inge Kormelink, la organización ha evolucionado hacia un modelo internacional especializado en casos complejos, con más del 70% de pacientes procedentes del extranjero. Con casi cinco décadas de trayectoria, reconocimientos nacionales e internacionales y una clara apuesta por la innovación, Tambre se ha consolidado como un referente europeo en fertilidad.

En los últimos años, Grupo Tambre ha vivido una transformación decisiva: ha impulsado su expansión con una nueva clínica ubicada en la ciudad de Alicante, ha acelerado un ambicioso proceso de transformación digital y ha reforzado su proyección internacional, atrayendo a Madrid y a Alicante a pacientes de todo el mundo en busca de una medicina reproductiva de alta complejidad.

Hoy tenemos el placer de compartir este espacio con la CEO de Grupo Tambre, Inge Kormelink. Directiva con una marcada visión internacional, Inge ha sabido impulsar el crecimiento de la compañía con un liderazgo exigente, estratégico y profundamente humano. Su trayectoria une gestión, transformación y una forma de entender la salud de la mujer desde la responsabilidad y la cercanía. ¿Qué hay detrás de este modelo? Descubrimos su historia.

En el año 1978 nació Clínica Tambre, hoy Tambre, Medicina Reproductiva Avanzada, ¿Qué valores, misión y visión encarna este nombre?

Tambre nace con una vocación muy clara: ayudar a las personas a cumplir su proyecto de ser padres a través de la mejor medicina posible. Ese origen sigue definiendo lo que somos hoy.

Nuestros valores se sostienen en tres pilares: excelencia médica, personalización real y acompañamiento. Trabajamos con diagnóstico de precisión, tecnología avanzada y equipos altamente especializados, pero siempre entendiendo que detrás de cada tratamiento hay una historia única que requiere tiempo, escucha y criterio.

Nuestra visión es seguir avanzando hacia una medicina reproductiva cada vez más precisa, más innovadora y humana, capaz de dar respuesta a los casos más complejos y de posicionar a España como referente internacional en este ámbito.

Con casi 50 años de trayectoria, ¿cuáles han sido las claves de su crecimiento y los principales hitos que han marcado su evolución?

Las claves han sido tener claro cuándo había que cambiar y asumir esa responsabilidad sin aplazar decisiones. Cuando llegué en 2018, encontré una clínica con un gran legado, pero necesitaba una dirección estratégica clara. Mi responsabilidad fue liderar esa transformación: redefinir el modelo, apostar por la internacionalización, invertir en tecnología y construir una organización más profesionalizada y preparada para crecer.

Esa evolución nos ha permitido consolidar un posicionamiento muy claro: alta especialización en medicina reproductiva avanzada, solución a los casos más complejos y una atención profundamente personalizada. Hoy atendemos a pacientes de más de 100 países y más de 25.000 niños han nacido gracias al trabajo de nuestro equipo a lo largo de casi cinco décadas.

Si tuviera que resumir los hitos principales, señalaría tres: la expansión del proyecto con un nuevo centro en Alicante, la transformación digital que está cambiando cómo trabajamos y tomamos decisiones, y haber convertido a Tambre en un centro de referencia en Europa. Todo ello con una idea muy clara: crecer sin perder excelencia médica ni humanidad, lo cual se traduce en una experiencia de alto nivel para el paciente.

¿Cómo describirías el papel diferenciador/propuesta de valor que desempeña Tambre actualmente en el mercado?

Nuestro posicionamiento es muy claro: somos un centro de medicina reproductiva avanzada especializado en casos complejos, donde la decisión clínica se basa en el diagnóstico de precisión y no en la repetición de tratamientos. El resultado real: reducimos la incertidumbre, aceleramos el camino hacia el embarazo y ponemos el foco en el bienestar de la paciente en cada paso.

Lo que nos diferencia es cómo integramos ciencia, tecnología y criterio médico con una atención realmente personalizada. Trabajamos con equipos multidisciplinares, incorporamos inteligencia artificial y genética avanzada, y tomamos decisiones basadas en datos. Pero al mismo tiempo dedicamos tiempo a escuchar, a explicar y a acompañar a los pacientes, porque sabemos que el proceso no es solo clínico.

Ese equilibrio es el que nos define. Muchos de nuestros pacientes llegan tras varios intentos fallidos y nos ven como una última opción. Eso exige un nivel de responsabilidad y de precisión mucho mayor.

¿Qué valores definen la relación que establecéis con clientes y partners?

La relación se basa en tres principios muy claros: transparencia, responsabilidad y compromiso a largo plazo.

Con los pacientes y también con nuestros partners, trabajamos desde la honestidad. Eso implica explicar cada decisión, no generar expectativas irreales y asumir que estamos tratando procesos complejos donde el criterio médico es clave. La confianza se construye así, con información clara y con coherencia en cada paso.

El segundo pilar es la responsabilidad. Operamos en un ámbito especialmente sensible, donde cada decisión tiene impacto real en la vida de las personas. Eso exige rigor, ética y un alto nivel de exigencia en todo lo que hacemos.

Y, por último, entendemos las relaciones como algo sostenido en el tiempo. Con nuestros partners buscamos colaboración, alineación y crecimiento conjunto. Con los pacientes, un acompañamiento que no termina en el tratamiento, sino que forma parte de una experiencia completa, cuidada y respetuosa. Entiendo bien lo que vive el paciente porque también lo he vivido.

¿Cuál es tu prioridad principal para 2026 en medio de la incertidumbre económica?

Mi prioridad es muy clara: seguir creciendo con criterio. En un contexto de incertidumbre, lo importante no es crecer más rápido, sino crecer mejor.

Eso implica mantener el foco en tres ejes. El primero, la calidad asistencial. No vamos a comprometer la excelencia médica ni la personalización del tratamiento, porque es lo que define nuestro modelo. El segundo, la eficiencia. La transformación digital que estamos impulsando nos permite trabajar con más precisión, optimizar recursos y tomar decisiones más informadas. Y el tercero, el equipo. En entornos complejos, el talento y la cohesión interna marcan la diferencia.

Tenemos una base sólida, una demanda internacional sostenida y un posicionamiento claro. Mi responsabilidad es consolidar ese crecimiento de forma ordenada, asegurando que cada paso refuerza lo que somos como compañía.

Fachada Grupo Tambre

¿Cuáles son los principales proyectos o líneas de desarrollo que marcarán el futuro de la compañía en los próximos años?

Hay tres líneas de desarrollo claras. La primera es avanzar en medicina de precisión aplicada a fertilidad. Estamos incorporando nuevas herramientas diagnósticas y técnicas menos invasivas que nos permiten entender mejor cada caso y ajustar los tratamientos con mayor exactitud.

La segunda es el desarrollo de la preservación de la fertilidad como línea estratégica. El cambio sociodemográfico está transformando la demanda y queremos estar bien posicionados en ese ámbito, no solo desde el tratamiento, sino desde la prevención.

Y la tercera es seguir creciendo de forma estructurada, consolidando nuestro modelo en nuevos entornos sin perder el nivel de exigencia clínica ni la calidad del servicio.

Actualmente, vemos cómo se está produciendo un aumento de la maternidad tardía y de la complejidad en los tratamientos de fertilidad. ¿Cómo está influyendo esta situación en la actividad y en las prioridades de la empresa?

Está influyendo de forma directa. Aumenta el número pacientes que llegan más tarde y con historiales más complejos, muchas veces tras varios intentos fallidos. Eso cambia completamente la forma de trabajar.

Nuestra prioridad es entender mejor cada caso desde el inicio. No podemos abordar estos perfiles con protocolos estándar. Necesitan más diagnóstico, más especialización y un enfoque realmente personalizado.

Esto refuerza una decisión estratégica que tomamos hace años: posicionarnos en medicina reproductiva avanzada y en casos complejos. Es donde aportamos más valor y donde el paciente realmente necesita un equipo con experiencia y criterio.

Al mismo tiempo, también estamos viendo un cambio en la mentalidad. La fertilidad empieza a entenderse no solo desde el tratamiento, sino también desde la prevención. Y ahí hay un recorrido importante en los próximos años.

Inge Kormelink

Queremos profundizar un poco más en tu perfil de liderazgo. ¿Cuál ha sido el mejor consejo que has recibido en tu carrera profesional?

El mejor consejo me lo dio mi padre: “el equipo humano es lo más importante de una empresa, es el corazón”.

Es algo que he aplicado siempre. En nuestro sector, donde trabajamos con decisiones complejas y con personas en momentos muy sensibles, el equipo marca la diferencia.

Por eso en Tambre invertimos tanto en construir y cuidar a las personas.

Y un consejo para las personas que nos leen.

Que no esperen al momento perfecto.

Las decisiones importantes casi nunca vienen con toda la información ni con garantías. Lo importante es tener criterio, asumir la responsabilidad y avanzar.

Y rodearse bien. El equipo con el que trabajas acaba definiendo hasta dónde puedes llegar.

¿Qué experiencia te ha llevado a cambiar un punto de vista en el ejercicio de tu carrera?

Mi propia experiencia como paciente de fertilidad. Era un proceso muy solitario en aquel momento, y eso cambia completamente tu forma de entender la medicina.

Antes de vivirlo, entendía la medicina desde un enfoque más técnico. Pasar por un tratamiento cambió completamente mi perspectiva. Entendí que no basta con hacer bien las cosas desde el punto de vista clínico; hay que saber acompañar, explicar y estar cerca en cada momento.

Esa experiencia ha marcado mi forma de liderar y de tomar decisiones en Tambre.

¿Cómo mantienes la motivación en tu día a día?

La mantengo muy conectada al impacto de lo que hacemos. Trabajamos en un ámbito donde cada decisión tiene un impacto real en la vida de las personas, y eso te obliga a mantener el nivel de exigencia y compromiso cada día.

El equipo. Ver cómo crece la organización, cómo se desarrollan las personas y cómo se consiguen resultados de forma conjunta es una fuente constante de motivación. Y también hay un componente muy claro de pasión. Es un sector en el que te implicas personalmente.

¿Cuál es el mayor reto profesional al que te has enfrentado?

Asumir la dirección de Tambre en 2018. Era una clínica con un gran legado, pero en un momento de estancamiento y sin una dirección estratégica clara. El reto no era mejorar, era transformar: redefinir el modelo, tomar decisiones difíciles desde el inicio y construir una organización preparada para crecer.

Fue un proceso exigente, pero también el que ha marcado el rumbo de todo lo que hemos conseguido después.

Pasamos a una breve ronda de preguntas rápidas con respuesta corta:

¿Prefieres tradición o innovación?

Innovación, con base en la experiencia.

Una película o libro que haya aportado a tu vida profesional y por qué.

La película Joy, sobre la historia de Louise Brown, me parece especialmente valiosa porque recuerda de dónde venimos en reproducción asistida y todo lo que ha hecho posible esta ciencia. Me aporta perspectiva, respeto por el camino recorrido y la convicción de que todavía debemos seguir avanzando para cuidar mejor a cada paciente.

Un mentor o mentora que te ayudó a crecer.

Como he comentado, mi padre. Lo repito muchas veces porque es una idea muy simple pero muy cierta: el equipo es el corazón de una empresa.

Con los años he comprobado que es así. Puedes tener una buena estrategia, pero sin el equipo adecuado no hay proyecto que funcione

¿Lo mejor que Tambre está aportando a tu vida personal es…? ¿Y viceversa: tú a la empresa?

Tambre me aporta un propósito muy claro. Trabajo en algo que tiene un impacto real en la vida de las personas, y eso da sentido a todo lo demás.

Y yo a la empresa le aporto dirección y criterio. Tomar decisiones, marcar el rumbo y asegurar que crecemos sin perder lo que nos define.

Para terminar, ¿cómo definirías la experiencia de Tambre en el Club Cámara Madrid y qué es lo más valioso?

La experiencia de Tambre en el Club Cámara Madrid está siendo muy positiva y coherente con nuestra forma de hacer empresa. Es un entorno que conecta compañías con visión, donde se comparten experiencias reales y se generan relaciones de valor.

Danos un lait motiv inspirador con el que te gustaría cerrar esta entrevista.

“La ciencia cambia resultados, pero la forma de cuidar cambia la experiencia”

Edificio Grupo Tambre
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Artículo publicado el 02/07/2026